En el programa participaron Lime, Jet y Whoosh, cada una con autorización para poner en circulación hasta mil unidades. Los scooters estuvieron disponibles principalmente en Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.
La prueba arrancó alrededor del Mundial y originalmente estaba planteada para 60 días, aunque después fue ampliada. Al concluir el permiso, el secretario de Movilidad, Héctor Ulises García, dejó claro que las unidades ya no podían seguir circulando bajo ese esquema.
Pero que los monopatines se vayan de las calles no significa necesariamente que sea un adiós definitivo. La Semovi analizará ahora qué dejó el experimento antes de decidir si este tipo de transporte puede regresar a la capital y, sobre todo, bajo qué reglas.
Durante los primeros 60 días se contabilizaron 117 mil viajes, con trayectos promedio de entre 15 y 20 minutos y distancias que fueron de 800 metros a 2.4 kilómetros.
Mientras se hace ese balance, la Ciudad de México ya comenzó a preparar el terreno para una regulación más clara de los llamados Vehículos de Movilidad Eléctrica Personal.
La propia Semovi informó en redes sociales que integrantes de su Grupo de Apoyo Vial Radar recibieron capacitación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) sobre las nuevas disposiciones del Reglamento de Tránsito aplicables a estos vehículos.
La dependencia explicó que la intención es que su personal esté preparado ante la nueva regulación de la micromovilidad.
Por ahora, las tres empresas deberán retirarlos y esperar la decisión que tome la Semovi una vez que termine de revisar los resultados de la prueba.
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