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Mbappé y Dembélé expulsan a Marruecos del Mundial

Marruecos quería revancha. Aunque habían pasado tres años y medio, todavía estaba muy presente el dolor del Mundial de Qatar, cuando la Francia de Deschamps le despachó a un paso de la final. Los Leones del Atlas llegaban a los cuartos de esta Copa del Mundo, la de 2026, más poderosos, con futbolistas de los mejores equipos del planeta y un caudal de talento alimentado por la diáspora. Pero aunque Bono es mucho Bono, Kylian Mbappé atraviesa un estado de forma imparable. Como Leo Messi, falló un penalti. Y, como el argentino, convirtió ese error en gasolina para decidir la eliminatoria y empujar a Francia hasta las semifinales.

Había dos incógnitas, una por equipo, en la previa del partido. Deschamps resolvió la suya apostando por Désiré Doué en el lugar de Bradley Barcola, único cambio respecto al duelo ante Paraguay. Mohamed Ouahbi, por su parte, optó por situar a Brahim Díaz como referencia ofensiva ante la ausencia del lesionado Ismael Saibari, máximo goleador de los Leones del Atlas en el torneo, sustituido en el once por Chemsdine Talbi. Tampoco fue de la partida Chadi Riad, todavía resentido de la rodilla.

Se esperaba un duelo intenso y apenas tardó 40 segundos El Aynaoui en levantar del césped a su compañero en la Roma, Koné. También se esperaba verticalidad, ritmo y colmillo. Cuatro minutos necesitó Mbappé para comprobar si Bono había calentado bien, con un latigazo desde fuera del área que el guardameta tuvo que desviar a córner.

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Manu Koné cuajó un gran partido en el Francia-Marruecos de cuartos de final del Mundial
EFE
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El portero nacido en Canadá sabía que debía estar impecable para que su país tuviera opciones de hacer historia y lo demostró con otra parada segundos después. Esta vez, más por demérito de Upamecano que por otra cosa, ya que el cabezazo del central, picado, fue directamente al muñeco pese a estar completamente solo.

Francia estaba imponiéndose porque arriba tiene cuatro futbolistas que asustan al mismísimo diablo. Con Mbappé, Olise, Dembélé y Doué, cualquier acción, por inofensiva que parezca, puede acabar convertida en un misil a la escuadra. Marruecos quería responder con paciencia, hilando pases y buscando respirar con balón, pero no lograban ni enhebrar la aguja.

Paradójicamente, en una de las primeras ocasiones en las que Marruecos consiguió cruzar el centro del campo y combinar cerca de la portería de Maignan, Hakimi perdió el balón, Francia desplegó las alas y Mazraoui no pudo hacer otra cosa que derribar a Mbappé, que ya se había orientado hacia la izquierda para fusilar. Penalti. Justo antes de la pausa de 'facturación'.

El escenario era difícil de afear para Marruecos. Pero Ouahbi contaba con una vida extra bajo palos. Bono disfruta como un niño en situaciones límite, cuando el partido se reduce a once metros y un 'bailecito'. Y volvió a hacerlo. Tras una revisión eterna, Mbappé eligió su derecha, por abajo, y el meta de 35 años le leyó las intenciones con una claridad casi intimidante. Da miedo la naturalidad con la que descifra las penas máximas.

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Bono le paró el penalti a Mbappé
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Francia regresó al partido 'picada'. Dembélé buscó la escuadra con un golpeo al que le faltó un poco de rosca, y el equipo de Deschamps, que ya circulaba a varias marchas por encima de su rival, subió otra más. La siguiente fue de Doué, con un eslalon interior que terminó en un remate ajustadísimo abajo. De nuevo la sacó Bono.

En la previa decían que el clima en Boston podía ser extremo, pero el verdadero problema para Marruecos estaba siendo el vendaval francés. Ouahbi, consciente de que la pausa de hidratación no había servido de mucho, deseaba la llegada del descanso. El de verdad. El de 15 minutos. Sorprendentemente, el 0-0 sobrevivió hasta entonces. Marruecos se sostuvo incluso cuando Bono ya no pudo intervenir: fue el larguero el encargado de escupir el zapatazo de Digne en el añadido.

Mbappé, otra vez letal

Marruecos volvió al campo envalentonada, con un Ounahi protagonista, pero el efecto del descanso se diluyó pronto y el partido regresó al guion inicial. Fue entonces cuando Mbappé dijo basta. Justo a la hora de partido. Recibió en su terreno, dentro del área, escorado, y ¡tac!: disparo clavado al palo largo. Ya van ocho en este Mundial. Imposible incluso para Bono.

Y esta Francia aprieta y ahoga. Seis minutos después, fue el 'Mosquito' el que picó. Demasiado espacio en la frontal y Dembélé lo aprovechó con un disparo abajo con la diestra para encarrilar el partido. Ese sí estaba al alcance de Bono.

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Ousmane Dembélé celebra el 2-0 ante Marruecos
EFE
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'Les Bleus' ya se veían en semifinales y Mbappé decidió abandonar el verde por precaución. Ouahbi se veía más cerca de la puerta de embarque rumbo a Rabat que de seguir compitiendo en suelo estadounidense y así fue, porque sus cambios no respondieron. El reto, hay que decirlo, era muy complicado para Marruecos.

En París esperan celebrar otra victoria: la de una noche de festejos sana. La Prefectura de Policía diseñó un plan especial para evitar que en la capital gala se repitan los gravísimos altercados vividos tras las dos Champions del PSG o la semifinal del Mundial 2022. Sin duda, esperarán que salga tan bien como el de Deschamps en Boston.

Fuente original: www.sport.es →